BROOKLYN NINE-NINE: LA ESCENA DE LOS BACKSTREET BOYS QUE SE VOLVIÓ ICÓNICA
Si hay un instante que resume la esencia juguetona y desbordante de Brooklyn Nine-Nine, es esa escena en la que Jake Peralta convierte una simple identificación policial en un mini concierto de Backstreet Boys. Con el tiempo, este momentazo pasó de abrir un episodio a convertirse en un clip eterno que los fans vuelven a ver una y otra vez. Su magia no está solo en la canción, sino en todo lo que representa del espíritu de la serie.
A lo largo de ocho temporadas, la comedia construyó un universo lleno de personajes entrañables, pero también brilló en sus pequeñas joyas aisladas. El mejor ejemplo es este inicio del episodio “DFW”, donde el entusiasmo infantil de Jake, fan empedernido de la cultura pop, se mezcla con un método policial totalmente poco ortodoxo: pedir a los sospechosos que canten para ayudar al testigo a reconocer la voz.
Lo que arranca como un procedimiento serio termina derivando en una boy band improvisada, con cinco sospechosos perfectamente sincronizados entonando I Want It That Way. El clímax llega cuando Jake, completamente metido en la emoción del momento, suelta el mítico “Tell me why!” sin recordar que está investigando un crimen. Ese contraste entre lo absurdo y lo cotidiano es una de las razones por las que esta escena es tan inolvidable.
Además, este momento refleja algo que siempre definió a la serie: un humor accesible que funciona incluso si nunca has visto un capítulo. No necesitas saber quién es Holt ni entender las extravagancias de Boyle; basta con reconocer la canción y dejarte llevar por el timing cómico de Andy Samberg. Por eso la escena explotó en redes y se transformó en un fenómeno viral global.
También refuerza la idea de que Brooklyn Nine-Nine nunca perdió su corazón. Jake es un agente competente, sí, pero también un ser humano adorablemente caótico, capaz de emocionarse con una boy band mientras intenta resolver un caso. Esa mezcla de ternura y locura ligera es parte del encanto duradero de la serie.
Aunque existen otros momentos míticos —los Halloween Heists, los delirios de Holt o los secretos familiares de Boyle—, pocos alcanzan la universalidad de este mini concierto policial. Con el tiempo, la escena se volvió un símbolo del legado de la serie: comedia inteligente, cultura pop bien usada y personajes que se sienten como amigos.
Al final, esta secuencia nos recuerda por qué Brooklyn Nine-Nine sigue siendo una de las sitcoms más queridas de los últimos tiempos: porque incluso en medio de un caso serio, siempre encontraba espacio para sorprendernos, hacernos reír y demostrarnos que, a veces, los sospechosos… tienen una voz increíble.
